Durante los últimos 30 años en que tuvimos la desgracia de que nos gobernaran los tecnócratas neoliberales, el gasto público se incrementó en términos reales (es decir descontada la inflación) sin que ello según comparativos con cifras oficiales y de organizaciones civiles, haya implicado mejoras en seguridad pública, de inversión, educación, social o servicios de salud, rubros donde el incremento en el gasto fue de más del 250% en promedio, y los resultados en materia de seguridad fueron desastrosos, pues la consecuencia de esta época es un país plagado de fosas clandestinas, el robo, asesinatos, secuestros, extorción y huachicoleo totalmente desbordados.

En cuanto a inversión los resultados son muy pobres como lo demuestra el exiguo crecimiento económico. La educación es un desastre, pues según la OCDE ocupamos el lugar 51. Y en cuanto a Desarrollo Humano (mide el bienestar de la población) ocupamos el lugar 73, gracias a que casi el 60% de la población vive bajo la línea de la pobreza.

En términos porcentuales, en esos extraviados neoliberales años el mayor incremento en el gasto se hizo en seguridad pública: 334%, y ya ve Ud. querido lector como el gasto público en vez de darnos seguridad. Nos la robo.

Si Ud. Revisa las estadísticas de los dos sexenios que gobernó el PRIAN, el presupuesto en seguridad pública se cuadriplicó de 2000 a 2012 en primera instancia porque Vicente Fox creó en 2001 la Secretaría de Seguridad Pública, que desapareció al inicio del gobierno de Calderón, quien desarrollo una Estrategia Nacional de Seguridad para combatir al crimen organizado totalmente fallida. Y de la cual estuvo al frente el amigazo de Calderón, un tal García Luna, experto en tele-montajes, fabricación de culpables, incriminación de inocentes y violaciones de los derechos humanos, después nombrado por Enrique Peña Nieto embajador en Washington D.C. y como colofón a tan brillante trayectoria de corrupción fue impulsado por el mismo Peña Nieto para ocupar un lugar en la Suprema Corte de la nación.

En el reporte “¿Cómo gastar mejor pare crecer? Estudio sobre gasto público frente a una politíca de reducción de salarios de los altos funcionarios”, el centro de investigación Ethos (institución dedicada al estudio de la transparencia gubernamental) utiliza el gasto en seguridad pública para ejemplificar cómo en el país no se ejerce el gasto responsable con resultados tangibles para los ciudadanos.

El centro de investigación Ethos concluye que más gasto público no genera por sí mismo un mejor desempeño si no se sabe gastar. Y ejemplifica con el aumento en el gasto público para seguridad se debió en gran medida a que se quintuplicó el número de policías federales en el sexenio de Calderón, pues pasaron de 6 mil 489 en 2006 a 36 mil 940 al finalizar 2012, y en el último sexenio, no obstante la creación de la llamada gendarmería el número de policías federales es de unos mil elementos menos. Sin embargo, entre enero de 2007 y septiembre de 2012 los homicidios dolosos aumentaron 35% respecto al sexenio anterior, y aumentaron en 39% del sexenio de Calderón al de Peña según el cálculo que realizó la organización civil México Evalúa con datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública y del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

En estos tres sexenios tampoco mejoró la confianza en las instituciones de seguridad ni la percepción de seguridad entre la gente, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2012 (ENVIPE), realizada por el INEGI.

“Un buen sistema de gasto público es el que fomenta la rendición de cuentas, en el cual la ciudadanía tendría que ser capaz de ver el impacto del uso de sus recursos y tendría que tener incentivos para demandar cómo se utiliza su dinero.

Todos estos ejemplos de un mal gasto del presupuesto de la federación, aunado a que gran parte de la población no paga impuestos, forma un sólido argumento de que solo unos pagamos impuestos, mientras otros no. El citado argumento no carece de veracidad, pues de todos los mexicanos es conocido que existe un gran número de personas en la informalidad, algunos de ellos por el desempleo crónico que padecemos, pero muchos otros, porque han encontrado la forma de no pagar ningún tipo de impuestos, ni rentas, ni prestaciones laborales a sus empleados (que valla si los tienen).

Para remediar la baja recaudación fiscal debido a la enorme informalidad (el 60 % de la economía nacional se encuentra en la informalidad de acuerdo con el INEGI), durante los gobiernos de Zedillo, Fox y Calderón, se le planteo al H. Congreso de la Unión y a la sociedad mexicana, que la única manera de que todos pagáramos es atreves del cobro de un IVA generalizado del 16%, que incluya a los alimentos y medicinas. Pero según datos del mencionado INEGI, el 80% de los negocios informales, o venden productos de contrabando principalmente de China, Viet Nam o Corea o sus ventas son definitivamente piratería, por lo que un IVA generalizado, solo incrementaría en un 3% la recaudación fiscal, porque la piratería y el contrabando no pagan el famoso IVA.

Pero existe otro segmento de informales, que no son ambulantes, y que por el contrario presumen de empresarios, visten elegantes trajes de alpaca, se codean con la alta burocracia y son miembros destacados de clubes empresariales. Nos referimos a los especuladores de la bolsa. Pseudo empresarios que ganan fortunas estratosféricas, únicamente traficando con valores, sin generar un solo empleo y sin producir un solo clavo.

Ahora el Gobierno del Sr. Andrés Manuel López Obrador, tiene un gran reto. Gastar más, porque el presupuesto aprobado para el próximo 2019, almenos en lo que se ha filtrado será un record, más de cinco billones. El Sr. Presidente y el Sr. Secretario de Hacienda, deben de gastar también eficientemente, no se puede repetir lo acontecido en el pasado del país donde se gastó mucho y mal, que no se continúe desacelerando la economía de la mano de un déficit fiscal fiscal generado por una mala, mejor dicho corrupta e ineficiente ejecución del gasto público.

El gobierno federal, tendrá más dinero gracias en el recorte de los obscenos salarios de la alta burocracia y de eliminar moches y cochupos y todo acto de la corrupción, pero también más obligación de gastar mejor. Según lo planeado existirá un presupuesto record en educación, su obligación es que la nueva política educativa llegue a buen puerto, tendrá también más dinero para infraestructura productiva, gasto social, agricultura y turismo. ¡De ese tamaño es el reto que Ud. mismo se impuso en sus 100 puntos. ¡Sr. Presidente! Si no cuplé con las expectativas que Ud. mismo ha generado, Don Andrés, el próximo año los mexicanos condenaremos su gobierno, o peor aún lo mandaremos al profundo desprecio junto con Fox, Calderón y Peña.