- Un fantasma recorre México, el fantasma de la pauperización, económica, política, legal y moral, como la que ha vivido Cuba y Venezuela.
Por Efraín Klériga
@efranklerigan
Los dictadores son cínicos… Psicópatas que crean un mundo propio donde la moral es su moral, la inteligencia su inteligencia, la realidad su realidad y los anhelos de los gobernados iguales a las migajas que estén dispuestos a soltar.
Denigrar a la clase media o llevar a la picota a comunicadores haciendo uso de bienes, equipo y personas pagadas por el erario, son acciones propias de un Hugo Chávez, un Nicolás Maduro, un Daniel Ortega, y claro, de un López.
Pero hiela la sangre cuando lo que se niega es la violencia, la aparición de nuevos cárteles, y apenas lo niega, uno de estos sube un vídeo donde muestra armamento de ejército regular.
El déspota macuspano, quien no es la mente maquiavélica que le adjudican, sino una esquizofrénica, de reacciones lerdas, que en su interior —o se lo advierten sus consejeros— sabe que su cuenta regresiva inició el 6 de junio.
Es claro que embestir y denigrar medios y a la pequeña burguesía son una forma para preparar el paso siguiente: Tomar el poder hegemónico valiéndose de la milicia que ya ha corrompido y de los cárteles que le mostraron fidelidad en las elecciones, cuyo avance se niega con un “ya no es como antes”.
Entre sus consejeros, los que están a favor de anular la democracia e imponer una dictadura estilo chavista van ganando, pero como son dominicanos, españoles y venezolanos, no tienen a la geografía o mejor, a la geopolítica, en su haber.
Y mientras se inventa enemigos y agrupaciones fantasma como la BOA o la Confederación de la Clase Media, no olvida los intentos de aparecer un Mesías, tan hijo de Dios Creador del Cielo y de la Tierra, como el del Evangelio.
“¿Y qué fue la vida y la obra de Jesús Cristo?, ¿no fue la justicia? ¿no fue ayudar a los desposeídos, a los pobres, a los humildes? ¿no lo seguían y espiaban, y lo crucificaron por eso? Entonces ¿qué es la religión si no es humanismo? ¿qué es?”. Dijo el dictador mexicano el 30 de junio.
— ¿Y lo de Zacatecas y Aguililla? Le cuestionó Jorge Ramos sobre las masacres: “Esos son enfrentamientos entre bandas”, dijo el macuspano y apeló a sus “otros datos.
Es claro que López al dejar al narco ganar espacios e hipnotizar al tontarriaje para que piense que gobierna un mesías tabasqueño, muestra su único plan de gobierno.
¿Cuánto falta para que el macuspano comience a encarcelar candidatos a presidente, legisladores y gobernadores inconformes? ¿O para que los ejecutados y secuestrados no sea alcaldes, síndicos, sino diputados federales, senadores, empresarios críticos?.
En su discurso los pobres son inocentes que se conforman con lo que él les dé, son solidarios con su mesías, y los prepara para una guerra santa, una guerra de clases, que justifique una nueva constitución en la que el poder se pueda extender al tipo Chávez.
No creo que López y sus incondicionales sepan que ganaron la presidencia por cansancio y porque lograron magnificar una corrupción, muy real, pero se olvidan que esto pasa porque el mexicano está presto a creer lo malo, porque lo han educado con Dios y Diablo, y también creerán lo malo de ellos.
No ganaron porque la gente comprara esa gelatina que llaman su plataforma de gobierno, porque ni ellos saben con qué se come, y López ya mostró y demostró que no es de izquierda ni derecha sino todo lo contario.
En 31 meses de gobierno, el macuspano ha mostrado que toda su plataforma política enarbolada por años, es una carísima mentira. Mintió hasta en aquello de que era una estrella beisbolera en ascenso.
Y es obvio que la información de deuda y presupuesto fue escondida porque las cosas van mal, muy mal, y por eso los reclamos de medicamentos, de vacunas, de atención a desastres, deben clasificarse como acciones golpistas.
La dialéctica del macuspano busca a propósito confundir, porque él mismo está confundido, pero su equipo olvida que en Washington les encanta señalar cárteles y con un tratado de libre comercio que pende de 60 mil dólares de inversión extranjera directa y de tres mil 500 kilómetros de frontera, aquí no habla socialismo bolivariano, y mucho menos macuspano.
EFRAÍN KLÉRIGA o EFRAÍN KLERIGAN, fotógrafo reportero, articulista desde 1970.
Ha sido reportero local y articulista en periódicos y revistas de Ciudad de México, Coahuila, Nuevo León, Chihuahua y Tamaulipas.
Como corresponsal ha trabajado con El Norte-Grupo Reforma, y como Stringer de AP, UPI, Telemundo, La Prensa, El Nacional, entre otros.
- Gallardo deberá legitimarse en el ejercicio de gobierno// Está obligado a ser un buen gobernante// El papel de la oposición: ¿Colaborar u oponerse a ultranza?// ¿Se mantendrá la coalición “Sí Por San Luis”?// La oposición desde la sociedad civil: Xavier Nava y el resurgimiento del Frente Cívico.
Ricardo Gallardo Cardona tiene una legitimidad de origen que nació de las urnas. Fue el candidato que más votos obtuvo. Pero ahora el gobernador electo debe conquistar la legitimidad más difícil, aquella que se obtiene en el ejercicio de gobierno, esa que es fruto de hacer bien las cosas. En este contexto ¿Cuál debe ser el papel de la oposición frente al futuro mandatario?
Está probado que un buen candidato no es necesariamente un buen gobernante. El mejor ejemplo lo tenemos en la figura del tristemente célebre Vicente Fox que en el año 2 mil arrasó en las urnas logrando echar al PRI de Los Pinos, pero luego hizo un gobierno desastroso que decepcionó y traicionó a quiénes deseaban un cambio de régimen.
Gallardo va a gobernar a partir de septiembre pero no estará solo es la escena política. Tendrá una oposición permanente. El dilema para los partidos de oposición es decidir si se comportan como una oposición leal al sistema político del que forman parte o si deciden convertirse en un obstáculo permanente e insensato frente a cualquier acción o iniciativa que provenga del gobierno gallardista.
Una oposición leal está llamada a colaborar, pero también a participar como una fuerza de contención cuando se ejerza el poder de manera arbitraria, cuando haya desviaciones a la ley o cuando se quebrante el código de ética que caracteriza a un gobierno democrático. La oposición es una fuerza política que participa vigilando, oponiéndose con argumentos y con la ley en la mano a las acciones del gobierno, discutiendo sus orientaciones e influyendo en sus decisiones a través del ejercicio de distintas formas de control, ya sea a través del Congreso del estado, los municipios con un origen partidista distinto al del gobernador en turno y a través del accionar de los partidos contrarios al mandatario. Mucho ayudará a que se generen frenos y contrapesos si la coalición “Sí por San Luis” se mantiene unida y actuante en los próximos años. Esta alianza de partidos representa a miles de ciudadanos que no votaron por Gallardo y está obligada a gobernar oponiéndose.
Ricardo Gallardo ganó la elección con reglas que todos los partidos aceptaron. La autoridad electoral ha reconocido este triunfo y solo falta saber si los Tribunales Electorales validan su victoria o anulan la elección por presuntas irregularidades graves.
Mientras esto sucede el gobernador electo ha empezado a actuar pensando en su próximo arribo a Palacio de Gobierno. Hay decisiones fundamentales que definirán el perfil de lo que será su gobierno. Una de ellas es la definición de lo que será su equipo de gobierno. Cada uno de los funcionarios que seleccione Gallardo para ocupar las principales carteras de su gabinete llegará portando en su pecho una historia profesional y política que puede aportar brillo o desprestigio. El equipo que escoja será el primer mensaje que el gobernador electo mande a los potosinos. Gallardo va a gobernar la pluralidad que caracteriza a la sociedad potosina y sabe que estará vigilado por una oposición fuerte y organizada que sabe al dedillo que el poder empuja hasta donde encuentra resistencia.
Así tenemos que aún sin llegar al poder su acérrimo enemigo, Xavier Nava, ya se prepara desde el Frente Cívico Potosino para confrontarlo con estrategias de resistencia civil y pacífica.
De la misma manera la coalición “Sí Por San Luis” será una oposición leal o intransigente dependiendo de si el futuro gobernador decide construir un acuerdo en lo fundamental con ellos o si opta por entrar en una batalla frontal y permanente contra lo que ellos representan. La alianza del PRI, PAN, PRD y Partido Conciencia Popular contarán con 11 diputados en el Congreso del estado, adicionalmente lograron ganar 26 municipios del estado. Esta fuerza política no podrá ser ignorada por el nuevo gobernador. Así que la negociación entre ellos es obligada. El diálogo e inclusión será la solución para lograr una gobernabilidad democrática, incluyente y funcional que permita colocar en el centro de las políticas públicas a los ciudadanos.
- Morena, el gran perdedor. Al PRI no le fue tan mal, el Verde, gran ganador.
Después de la elección del 6 de junio los partidos políticos están obligados a hacer una evaluación de cómo les fue. Los electores han enviado un mensaje a través de las urnas que debe ser descifrado.
Con objetividad, sin auto complacencias y con una buena dosis de autocrítica, deberán identificar qué hicieron bien y en dónde se equivocaron. Deben recordar que en política no hay triunfos definitivos ni derrotas permanentes.
Irrumpe otra clase política
En San Luis Potosí el dato más notable es la alternancia en el Gobierno del Estado. Un partido distinto a los tradicionalmente dominantes (PRI y PAN) ganó la gubernatura, el Partido Verde Ecologista deMéxico.
Este fenómeno ha dibujado un nuevo mapa político y ha empoderado a otra clase política. La derrota de liderazgos tradicionales del PRI y del PAN es un primer mensaje que los partidos deben analizar. ¿Fue por hartazgo o se expresó un voto de castigo?. Ésta es una de las interrogantes que deben contestar.
Resulta explícito que los electores votaron por un cambio de élites políticas. Este mensaje debería ser interpretado como un mandato para acelerar al interior de los partidos políticos un relevo generacional.
Cientos de jóvenes en cada instituto político han trabajado por años para conseguir una oportunidad que les permita competir por un cargo de elección popular y no han sido tomados en cuenta.
Si los partidos quieren vender futuro y esperanza deberían pensar en renovarse, comenzando por dar oportunidad a las nuevas generaciones.
El gran perdedor
Morena, que es la primera fuerza política del país, sufrió en San Luis Potosí una derrota contundente. Siendo el partido en el poder, el que mayormente pudo haberse beneficiado de la popularidad del Presidente de la República y de la gratitud de miles de beneficiarios de los programas sociales, no pudo refrendar los triunfos que obtuvo en 2018.
El partido fundado por Andrés Manuel López Obrador, fue víctima de una conjura perpetrada por Mario Delgado Carrillo. Arreglos vergonzosos con los directivos del Partido Verde, provocaron caos, división y finalmente la derrota de Morena.
Imposición de candidatos, un grosero ninguneo a los auténticos militantes y una pésima operación política, propiciaron el fracaso.
Morena se fue hasta el tercer lugar en la contienda por la gubernatura, perdió presencia en el Congreso del estado, no ganó ni una sola diputación local de mayoría y sólo vencióen cuatro municipios del estado.
Estos resultados muestran que el Movimiento de Regeneración Nacional en San Luis Potosí es una zona de desastre.
En el corazón de sus militantes fermenta un sentimiento de agravio por la traición de su dirigente nacional al que hacen responsable de la derrota sufrida.
PAN, el reparto de culpas
“La victoria tiene muchos padres, la derrota es huérfana”.
Si Acción Nacional hubiera ganado la gubernatura otro estado de ánimo palpitaría en las filas de sus militantes. Pero en política el “hubiera” no existe.
Frente a la derrota lo que domina es el reparto de culpas. Los más insidiosos culpan desde la comodidad de sus despachos a los dirigentes estatales; acusan a los coordinadores generales de campaña, los tildan de infantilismo político.
Algunos señalamientos cargados de veneno atribuyen la derrota a excesos de soberbia, agandalle, falta de planeación, desgobierno interno y a que se tomaron decisiones contradictorias y excluyentes.
“Haiga sido como haiga sido”, en lo inmediato los dirigentes y militantes del PAN están obligados a evitar que las diferencias se ahonden y con la cabeza fría deberán hacer una evaluación objetiva y autocrítica de lo que pasó.
Al PRI no le fue tan mal
A pesar de que a nivel nacional el PRI sufrió grandes pérdidas (8 gubernaturas que tenía en su poder se esfumaron y sólo ganó once diputaciones federales en todo el país (de mayoría relativa) de las 300 que estuvieron en disputa, estuvo presente en 20 triunfos de candidatos a alcaldes.
Por ello, a partir del primero de octubre gobernará más de un millón 366 mil potosinas y potosinos, el 44 por ciento de la población total del estado. Pero en San Luis Potosí fue distinto.
Fue parte de 20 estrategias ganadoras a nivel municipal. De estos 20 triunfos 16 se obtuvieron con candidatos propuestos por el tricolor en la coalición “Sí por San Luis”.
En cuatro alcaldías el PRI logró la reelección: Guadalcazar, Tampacán, Huehuetlán y Alaquines. Asimismo, el Revolucionario Institucional logró ganar en alianza con otros partidos en 9 municipios que no gobernaba: San Luis Potosí, Coxcatlán, San Nicolás Tolentino, Rioverde, Tanquián de Escobedo, Tamuín, Tanlajás, Real de Catorce y Matehuala.
En cuanto a legisladores locales, el partido fundado por Plutarco Elías Calles en 1929 logró llevar al Congreso del Estado a cuatro diputados, Mauricio Ramírez Konishi,
Edmundo Torrescano, Yolanda Josefina Cepeda y Alejandro Leal Tobías.
Candidatos independientes y partidos que pasaron a mejor vida.
Finalmente hay que lamentar que en la pasada contienda se comprobó que los candidatos independientes no son aceptados por los electores, el único que logró registro para competir por la gubernatura (José Arturo Segoviano García) recibió una ínfima votación (menos del tres por ciento).
También hay que tomar nota que tres partidos políticos perdieron su registro estatal al no obtener el 3% de la votación que exige la ley para seguir vigentes: El Partido Encuentro Solidario (PES), Partido Fuerza por México (FXM) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
- Comienza el fin de la guerra entre los llamados "chairos y fifís".
Muchos no lo quieren, no es el Santo de su devoción, pero a él, esto no le afecta. A fin de cuentas ha ganado la elección de gobernador.
Su triunfo ha sido avalado por la autoridad electoral, así que Ricardo Gallardo Cardona es el gobernador electo.
Sus 439 mil 343 votos ganados, le dan el derecho a gobernar a partir del próximo 26 de septiembre. Su más cercano competidor, Octavio Pedroza Gaytán, obtuvo 386 mil 682 mil sufragios.
Ante estos resultados algunos de los principales actores políticos han empezado a mostrarse conformes con la nueva realidad y ya han tenido un acercamiento con el futuro gobernador. Varios lo han hecho sin ningún recato y de manera oportunista (“Ese pollo quiere maíz”, diría Don Porfirio Díaz).
Son expertos en el refinado arte de la maroma política. Incluso hay ex candidatos (a) que ya se apersonaron para levantarle la mano y expresarle su adhesión: “Con usted hasta la ignominia Señor Gobernador”.
Otros más han preferido hacerlo de manera discreta, sin estridencias ni protagonismos.
Todos están pensando en su futuro. No quieren quedarse afuera del nuevo arreglo político que ha empezado a tejer Ricardo Gallardo Cardona.
"Gallardistas", "'fifís'" y “chairos”.
El gobernador electo está consciente de la polarización social que ha provocado la pasada contienda electoral. Por ello ha emprendido una “operación cicatriz”. Sabe que la pradera esta seca y que cualquier chispa puede provocar un incendio. Gallardo quiere evitar maleficios que perturben la gobernabilidad.
Durante las campañas políticas se abusó de la propaganda negra. Las guerras de lodo agraviaron a muchos competidores. Reputaciones personales y familiares se dañaron y eso sícalienta.
Por eso el nuevo gobernador está empeñado en darle la vuelta a esta página de la historia política reciente.
Su llamado a la reconciliación es una buena señal. Ricardo Gallardo quiere inaugurar un nuevo ciclo de vida política en el que se alcance un horizonte de plenitud en el que el lobo dormirá junto al cordero.
Por eso para él la guerra de tribus debe terminar. El gobernador electo ha decretado el fin de la “Gallardía” y la extinción de la pugna entre “Fifis” y “Chairos”.
Como aspiración es impecable. Pero la realidad es que Gallardo porta en su pecho la insignia delproyecto de la Cuarta Transformación que impulsa el presidente de la república y eso genera controversia.
No hay que olvidar que en San Luis Potosí casi la mitad de los electores votaron en contra de ese proyecto.
Se espera una transición de terciopelo.
Uno de los primeros en reconocer que Ricardo Gallardo Cardona había ganado la elección fue el gobernador Juan Manuel Carreras. Al doctor en derecho le ha de haber dolido en el alma comprobar que su estrategia falló, que su proyecto de continuidad fue derrotado.
Pero haciendo de tripas corazón y actuando con una ética de responsabilidad velozmente se sentó con Ricardo Gallardo para acordar un proceso de transición de terciopelo. Carreras no quiere problemas con quien a partir del 26 de septiembre ocupará Palacio de Gobierno.
El actual gobernador le ha manifestado a Ricardo Gallardo que está dispuesto a "hacer las cosas bien" en lo que resta de la administración 2015-2021.
Pero una vez que El Pollo, que resultó ser buen gallo, se siente en el trono será un misterio saber lo qué hará con aquellos que lo agraviaron en forma mezquina. ¿Habrá cacería de brujas, Chivos expiatorios, vendettas, persecución selectiva de funcionarios corruptos? Pronto lo sabremos.
Mientras tanto Gallardo se maneja con mucha mano izquierda. Se le escucha conciliador y magnánimo.
Afirma que va a trabajar de la mano con todos los que fueron candidatos de los diferentes partidos: “Ya me senté con cada uno de ellos, traen proyectos increíbles para turismo, para cultura, los vamos agregar al programa de gobierno (...) vamos a llevar a cabo todas las ideas de los candidatos".
De manera especial se compromete a coordinar esfuerzos con Enrique Galindo Ceballos, presidente municipal electo, con el propósito de recuperar al Interapas para garantizar el abasto de agua potable en la capital y resolver el complejo problema de la movilidad en la Zona Metropolitana.
Previo a su toma de protesta, Ricardo Gallardo suma y multiplica apoyos, hace promesas, se muestra conciliador.
Así ha iniciado el ascenso a la cima el nuevo Tlatoani. Esperamos que el poder no lo mareé, que el canto de las sirenas no lo haga estrellarse contra los acantilados.
- Xavier Nava busca renacer, pero se le olvida que él no es el Dr. Nava.
El movimiento navista fue protagonista principal de un tramo de nuestra historia política en la que se luchó por alcanzar la democracia en México (1958-1990).
El líder de este movimiento, el doctor Salvador Nava Martínez es reconocido como uno de los parteros del nacimiento de nuestra transición a la democracia. Héroe ciudadano que derrotó políticamente al autoritarismo de aquella época.
El galeno hizo posible que desde la sociedad civil, la democracia mexicana diera un salto cuántico al conseguir que el gobierno perdiera el control de las elecciones que monopolizaba desde la Secretaría de Gobernación.
A Nava le debemos la ciudadanización de las elecciones y el surgimiento de una institucionalidad electoral democrática, que hoy hace posible que el voto cuente y se cuente, que las elecciones tengan un árbitro neutral, gocen de credibilidad y que la disputa electoral no sea un germen de ingobernabilidad.
Pero luego de la muerte del caudillo, que ocurrió el 18 de mayo de 1992, el navismo inició una lenta agonía. Poco a poco el empuje de esta insurgencia ciudadana fue perdiendo influencia y, solamente algunos de sus líderes más connotados lograron mantener en alto sus banderas, entre ellos Guillermo Pizzuto, Eduardo Martínez Benavente y Leonel Serrato.
Otro número importante de navistas fue asimilado por el sistema político de aquellos tiempos que dominaba el PRI y aceptaron ingresar a la nómina de gobierno o gozar de privilegios en instituciones académicas o como becarios.
Algunos de los hijos del doctor Nava tuvieron la habilidad de sacar provecho de la herencia política de su progenitor y desde organizaciones de la sociedad civil labraron un futuro político y alcanzaron un modo de vida que les resolvió apremios económicos.
A través del Frente Cívico Potosino, del Movimiento Ciudadano por la Democracia, de Mujeres en Lucha por la Democracia y de la Escuela de Capacitación Cívica, los hijos y la familia política del doctor Salvador Nava Martínez se vieron beneficiados por aportaciones del gobierno y de organizaciones internacionales (principalmente de los Estados Unidos) que patrocinaban sus actividades.
Años después aparece en escena el cachorro del navismo: Xavier Nava Palacios, quien explotando las relaciones políticas que en vida hizo su abuelo, se vinculó con líderes nacionales del PRD (en particular con Cuauhtémoc Cárdenas y el grupo de Los Galileos (tribu perredista) emprendiendo con su apoyo el sueño de llegar a la gubernatura del Estado.
La historia de cómo Xavier Nava intentó alcanzar esta utopía es bastante conocida pero podría resumirse en esa consigna que Nicolás Maquiavelo dejo plasmada en El Príncipe: “El fin justifica los medios”.
Oportunismo, traiciones e incongruencias fueron utilizadas por Xavier para alcanzar sus sueños de opio. Pero esta aspiración de grandeza terminó en tragedia.
Xavier Nava fracasó en su intento de alcanzar la gloria. Perdió la oportunidad de obtener la candidatura a la gubernatura con las siglas del PAN, porque en las elecciones primarias Octavio Pedroza resultó triunfador.
Posteriormente y en un lance desesperado e ingrato, Xavier intentó reelegirse como alcalde –ahora por Morena- obteniendo como resultado un vergonzoso tercer lugar.
Humillado, con la cola entre las piernas y acongojado por una huella de dolor producto de sus derrotas buscó protegerse de vendettas de sus enemigos haciéndose elegir como dirigente del Frente Cívico Potosino, pensando que tal vez estaría destinado a repetir las hazañas del abuelo.
Sólo que Xavier Nava no es ni la sombra de ese matador de dragones que fue el legendario luchador social.
Pero, ¿por qué el proyecto de resucitar de entre los muertos al navismo está condenado a fracasar?.El diagnóstico más certero lo ha hecho Leonel Serrato, uno de los auténticos herederos del navismo.
Con la contundencia de su “pico de oro” ha dicho el famoso tribuno que hoy el navismo es un club de nostálgicos. Un estamento geriátrico en extinción ya que “El navismo de alta influencia popular terminó cuando el doctor Nava murió, y esto que estamos viendo hoy solo es un estertor lastimero”.
Los que hoy ondean en todo lo alto la bandera del navismo para llamar a la rebelión y a la resistencia civil son sólo regentes oportunistas del apellido Nava: “son de pura pose y de puro cafecito y desplegados”. (Leonel Serrato dixit).
Alguien con un poco de cordura debería decirles a las viudas del navismo que ya están peregrinando desde hace tiempo en los oscuros pasillos del inframundo.
Alternancia política// Una nueva correlación de fuerzas// Judicialización de las elecciones // Gobernar la pluralidad// Frenos y contra pesos// Negociación obligada entre actores políticos, poderes fácticos y sociedad civil.
Martes 8 de junio de 2021.
Las elecciones del pasado domingo han dibujado un nuevo mapa político en San Luis Potosí. Ha ocurrido una nueva distribución del poder. Hay una nueva correlación de fuerzas. Diferentes actores políticos dominarán la escena. Así lo decidieron los ciudadanos el domingo 6 de junio.
Si se aceptan las tendencias que arroja el Programa de Resultados Preliminares (PREP) que ha dado a conocer el INE y el CEEPAC, la Coalición “Sí por San Luis” estaría perdiendo la gubernatura. De confirmarse el triunfo de la alianza “Juntos Haremos Historia” conformada por los partidos Verde Ecologistas y Partido del Trabajo seríamos testigos de un fenómeno que es muy común en las democracias maduras, “la alternancia en el poder”. No es la primera vez que esto ocurre en nuestro estado, en 2003 el PAN con su candidato a gobernador Marcelo de los Santos Fraga realizó la hazaña derrotando al PRI. Sólo que ahora serían otros partidos los que estarían consiguiendo la alternancia. Un fenómeno como este debe considerarse como parte de la “normalidad democrática”, independientemente de que la legalidad del triunfo de Ricardo Gallardo esté siendo discutida. Si hay algo irregular en su triunfo los Tribunales Electorales y el INE tendrán que decirlo.
El candidato de la coalición “Sí por San Luis”, Octavio Pedroza Gaytán, no ha aceptado los resultados del PREP y es un hecho que acudirá a los tribunales electorales para obligar a un conteo de “voto por voto y casilla por casilla”. Pedroza buscará anular el triunfo de su adversario. La judicialización de la elección de gobernador está cantada, comenzará en las próximas horas, una vez que el CEEPAC entregue la constancia de mayoría a Ricardo Gallardo Cardona. Esta controversia patrocinada por los partidos de la Coalición “Sí por San Luis” es legítima. Cuando algún candidato considera que tiene los elementos de prueba para pedir la anulación de un triunfo, puede acudir a pedir justicia electoral ante los tribunales especializados de la materia. Para eso fueron creados, para que cualquier controversia se resuelva por la vía institucional y no en las calles o con actos de resistencia civil. La democracia favorece precisamente que el conflicto y la incertidumbre se institucionalicen. Así que la judicialización de las elecciones es parte también de la “normalidad democrática”. Pero en algún momento, antes del 26 de septiembre, día en que debe tomar protesta el nuevo gobernador esta disputa terminará, sino es que antes.
Quién llegue a Palacio de Gobierno debe estar consciente que va a gobernar la pluralidad. Gobernador sólo habrá uno (todo indica que será Ricardo Gallardo Cardona) eso no quiere decir que podrá gobernar en solitario, sin contrapesos y a capricho. Hay otras fuerzas políticas y liderazgos sociales que harán valer su poderío. Los frenos y contra pesos pueden surgir desde el Congreso del estado (Habrá 14 diputados locales de oposición) o desde las alcaldías que no ganó la coalición “Juntos Haremos Historia” (Verde-PT). Existen además poderes de facto, grupos de opinión y de presión que también podrían complicar la gobernabilidad del estado si se les agravia y no es tomada en cuenta. Hay que sumar adicionalmente el peso específico que tiene la opinión pública que también presiona, denuncia y frena el mal ejercicio de gobierno a través de los contenidos y líneas editoriales de televisión, redes sociales y periódicos tradicionales y digitales. De igual forma estará presente la sociedad civil organizada que no puede ser ignorada o avasallada. Debe tomarse en cuenta que en donde se ejerce poder, hay resistencia al poder y la sociedad civil potosina ha dejado testimonio que ante los abusos o excesos de la autoridad sabe responder y revertir decisiones arbitrarias.
Por eso el nuevo gobernador tendrá que practicar una política de diálogo e inclusión. Evitar la arbitrariedad y el abuso sin no quiere despertar al México Bronco. La polarización que ha provocado la competencia electoral puede suavizarse con un ejercicio de gobierno responsable, equilibrado y democrático. En esta coyuntura se ocupan demócratas y no tiranos para conseguir una gobernabilidad democrática.
Cosas buenas y malas se dicen de Ricardo Gallardo Cardona, pero no lo conocemos aún en su faceta de gobernador. Si se confirma su triunfo seremos testigos en los próximos meses de la emergencia de un nuevo estilo personal de gobernar. Habrá muchos actores políticos locales y nacionales que estarán vigilando su actuación. Gallardo estará a prueba y tendrá la oportunidad de legitimarse en el ejercicio del cargo o desgastarse si hace mal las cosas.