- Nuestro País y Estado viven su momento más peligroso.
- El virus se está desarrollando con la rapidez de un rayo.
Nuestra estabilidad emocional está sido dañada por el coronavirus. Oleadas de ansiedad, miedo, depresión, ira y consternación nos invaden cotidianamente. Ante la amenaza de contagio miles han perdido la serenidad y el instinto de conservación ha encendido las alarmas de nuestro aparato psíquico.
A seis meses de la aparición de la enfermedad en la ciudad de Wuhan, en la República Popular China, los mexicanos apenas empezamos a comprobar lo letal que puede ser el virus.
Cuando aquel jueves 27 de febrero se dio a conocer el primer caso de un infectado en la Ciudad de México y luego cuando ocurrió el primer fallecimiento el 18 de marzo, nuestra salud mental empezó gradualmente a deteriorarse.
Al principio no atemorizó a los mexicanos la peste que azotaba a los chinos, italianos y españoles. Percibíamos tan distante el peligro que nos tenía sin cuidado un posible contagio, pero luego de enterarnos poco a poco de los detalles de la catástrofe empezamos a sentir miedo e incertidumbre.
Nuestro recelo se incrementó cuando supimos que el COVID-19 estaba provocando grandes males a nuestro vecino, los Estado Unidos, (al día 2 de mayo la enfermedad ha ocasionado 66 mil, 385 muertes).
“Ansiedad, angustia y desesperación”. "Osvaldo Farrés".
En estos días nuestro país y nuestro estado viven su momento más peligroso. El virus se está desarrollando con la rapidez de un rayo.
Los gobiernos federal y local están con las pilas bien puestas dando la batalla para amortiguar los efectos nocivos de la enfermedad.
Las autoridades sanitarias han tomado el control de la crisis y están recomendando seguir algunas medidas que ayudan a prevenir la propagación.
Sin embargo no toda la población hace caso de éstas recomendaciones y los que obedecen y se han recluido en sus casas empiezan a presentar síntomas de deterioro emocional.
La violencia intrafamiliar se han incrementado, el consumo de alcohol y sustancias prohibidas se ha disparado; muchas personas presentan síntomas de ansiedad, depresión, miedo y agresividad.
Este daño colateral debe ser atendido también por nuestro sistema de salud. Si bien es cierto que las autoridades sanitarias se han aplicado con pasión para contar con médicos, enfermeras, hospitales, respiradores mecánicos y pruebas de contagio para atender a los enfermos, la salud mental de la población no está recibiendo la misma atención.
El miedo al contagio, el encierro, el ocio, la pérdida del empleo, la muerte de un familiar a causa del coronavirus, la escases de dinero en los bolsillos, la difusión de noticias falsas y el bombardeo de información apocalíptica están provocando la pérdida del equilibrio emocional en miles de mexicanos.
Frente a esta realidad las autoridades de salud deberán fortalecer y ampliar la prestación de servicios de ayuda psicológica a la población.
Por su parte los medios de comunicación deben continuar con su labor de informar con objetividad y profesionalismo como hasta ahora lo han hecho en San Luis Potosí.
Mientras superamos la contingencia no nos queda más que resistir y tener valor; hacer caso a las recomendaciones de las autoridades sanitarias; cuidar a nuestra familia, hacer ejercicio, aprender a relajarnos, sumergirnos en lo más denso de nuestra espiritualidad, usar las tecnologías de la información para mantenernos comunicados con familiares y amigos y en caso de una situación extrema acudir a un psicólogo o psiquiatra.
Qué más podemos hacer, nuestras emociones seguirán perturbándose durante varias semanas más.
Caras y caretas.
Sospecha de corrupción, tráfico de influencias y conflicto de intereses en el gobierno de la 4T.
Aprovechando la urgencia que tiene el gobierno federal de contar con ventiladores mecánicos para utilizarlos en hospitales con enfermos de CODIV-19, un hijo del director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, de nombre León Manuel, hizo un gran negocio vendiéndole al IMSS (al doble de su precio normal) varios de estos aparatos. Esto ocurrió en el estado de Hidalgo.
Algo se está pudriendo en el gobierno de la 4T. Podríamos estar ante un caso de corrupción y tráfico de influencias.
Se debe investigar por qué se le han adjudicado a este junior de manera directa, sin licitación y sin invitar a otros proveedores contratos por 162 millones de pesos en el IMSS, ISSSTE, Secretaría de la Defensa Nacional y Secretaría de Marina.
Estas compras huelen a podrido. ¿No que ya se había acabado la corrupción?.
- Los hospitales pueden colapsar. No hay respiradores suficientes.
- Los mayores de 60 años estarían condenados.
Los cuatro jinetes del apocalipsis cabalgan por todo el territorio potosino. Llevan en sus manos afiladas guadañas para acabar con la vida de los infectados por el coronavirus.
Y es que de acuerdo con las autoridades sanitarias viene lo peor. Se acaba de anunciar el inicio de la Fase 3, la etapa más mortífera.
En ella se presentará una excedida demanda de atención hospitalaria lo que puede provocar un colapso de los servicios de salud. Lamentablemente también se incrementará el número de defunciones.
La doctora Mónica Rangel Martínez, secretaria de salud del gobierno del estado, ha estimado que la peste podría provocar hasta 2 mil fallecimientos.
La población que sufrirá los daños más mortíferos serán los adultos mayores, debido a que el Consejo de Salubridad General del Gobierno Federal está proponiendo que ante una posible saturación del sistema hospitalario, se dé prioridad a los pacientes jóvenes antes que a los adultos mayores.
Esta decisión injusta, discriminatoria y violatoria del derecho humano a la vida estaría condenando al pabellón de la muerte a los ancianos.
Afortunadamente en nuestro estado, la Secretaría de Salud ha decidido no adoptar, por el momento, esta política genocida hasta en tanto no se analice a profundidad desde un punto de vista ético, legal y humanitario.
En su momento será una decisión polémica frente a la cual forzosamente se tendrá que adoptar una postura transparente, responsable y ampliamente explicada a la sociedad.
Este dilema surgió cuando hace unos días, el Consejo de Salubridad General dio a conocer un borrador de una Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica para que directivos de hospitales y médicos supieran que hacer si se llegara a presentar el aprieto de decidir a quién atender primero, si a un anciano o a un joven que están en riesgo de muerte.
¿A quién se debe proporcionar primero un ventilador que ayuda a salvar la vida?. En esta guía se establece que la prioridad deben ser los jóvenes, escudados en el principio de “vida completa”.
Este razonamiento argumenta que los mayores de 60 años ya tuvieron la oportunidad de vivir mucho y que los jóvenes apenas están disfrutando de los dones de la vida.
Pero, ¿Quién va a cagar en su conciencia con esas muertes? ¿Se creen Dioses para decidir quién vive y quién muere?.
En México, según el INEGI, hay 12 millones de adultos mayores, miles de ellos estarían siendo condenados al pabellón de la muerte por una decisión como esta. Se sabe que son muy escasos los ventiladores que hay en los hospitales de nuestro país, apenas unos 7 mil.
Y aunque el Gobierno Federal está haciendo un esfuerzo de última hora por adquirir más aparatos, no logra conseguir los necesarios.
Apenas antier el Presidente de la República dio a conocer que una fábrica de origen francés instalada en Querétaro, se ha comprometido a fabricar de manera urgente, algunos cientos de ellos.
Y la buena noticia es que aquí en San Luis Potosí, una empresa local, Maquinados Ortiz, ha logrado diseñar y producir ventiladores para atender a los enfermos de Covid-19.
Esta aportación potosina debe llenarnos de orgullo; ahora sólo esperamos que la compra de estos aparatos no se vaya a retrasar por complicaciones burocráticas.
Hay que hacer notar que el Gobierno Federal fue indolente y no compró a tiempo los respiradores que se necesitarían para que los enfermos graves de coronavirus, tuvieran una justa y equitativa oportunidad de salvar su vida.
Esta negligencia es la que ocasionó que ahora los enfermos de la tercera edad, se vean amenazados por criterios como los que contiene la Guía Bioética que hemos comentado.
El documento genocida ha generado un rechazado masivo y está siendo fuertemente criticado.
Sólo por poner un ejemplo vean ustedes lo que escribió hace unos días en su twitter Sergio Aguayo, el conocido académico del Colegio de México: “La 4T no se preparó para la emergencia. Me importa como ciudadano y por estar en el grupo con reservación en el corredor de la muerte. Tengo 72 años y si enfermo no me darán un ventilador. Los pocos irán a los más jóvenes. La 3ª edad es desechable, por eso me indigna tanto su desorden”.
Tiene toda la razón.
- El diagnóstico de AMLO nos pone a pensar que el vaso está medio vacío y que va a seguir vaciándose.
Por Edmundo Crespo Ruiz
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"Yo tengo otros datos".
- Andrés Manuel López Obrador.
En la mañanera del pasado jueves 30 de abril nuestro líder tuvo a bien mostrar tres gráficas que nos dan una luz sobre los "otros datos" que maneja.
Primero, muestra una gráfica con el porcentaje de disponibilidad de camas de hospitalización general por estados ante la crisis sanitaria que estamos padeciendo. Se aprecia que CDMX, BC y Edomex son los que tenían, al 28 de abril, el mayor porcentaje de utilización con 60, 44 y 41 por ciento, y el número nacional en 23 por ciento.
La semana pasada, previo a la conferencia, en varios medios de comunicación se había señalado que hospitales de CDMX ya están militarizados, lanzando la voz de alarma de lo que podría pasar en los siguientes días.
Ante esto, nuestro líder responde con esta gráfica señalando "no tenemos problemas de camas de hospitalización, hay posiblemente un tiempo para ubicar a qué hospital dirigir o atender a un enfermo, pero les voy a mostrar, de cómo estamos en camas de hospitalización. Esto es de terapia intensiva, que esto es lo más preocupante, así estamos; y aquí está el general nacional, 23 por ciento de ocupación de lo que disponemos".
López Obrador resalta el promedio nacional para defenderse de los "ataques de los conservadores" de que ya hay señales de alerta por saturación de algunos hospitales en CDMX.
Si nuestro líder toma sus decisiones para enfrentar la pandemia en base al promedio nacional y no pone atención a las luces amarillas o rojas que se están prendiendo en los estados, para cuando quiera reaccionar puede ser demasiado tarde.
Ante este argumento, me comencé a preocupar de lo que nos espera los siguientes días, pero me duraron muy poco esos malos pensamientos cuando López Obrador remató diciendo "no (es el mayor desafío de mi gobierno el tema coronavirus), yo estoy preparado para enfrentar desafíos, llevo años enfrentando adversidades, he enfrentado a la peor de las epidemias: a la corrupción de México, mejor dicho, la corrupción política. Enfrenté esta peste y la voy a desterrar de México, imagínense si no voy a enfrentar, con el pueblo que tenemos, no hay nada imposible".
Minutos más tarde, defendió la caída del Producto Interno Bruto (PIB) del primer trimestre de este año.
Horas antes, el INEGI dio a conocer la estimación oportuna del PIB con cifras desestacionalizadas (comparables), como es costumbre difundió dos datos: uno con respecto al trimestre previo, una caída del 1.6 por ciento, y otra con respecto al mismo trimestre del 2019, un retroceso 2.4 por ciento. Más allá de discusiones de cuál es la mejor medida en lo personal prefiero el comparativo anual considerando que cada trimestre es una evaluación parcial de cómo vamos en la meta anual; es decir, para mí el dato relevante es una caída del 2.4 por ciento, mal inicio considerando que hasta la segunda quincena nos pegó de frente el Covid-19.
Sin entrar al detalle, López Obrador utilizó el 1.6 por ciento y defendió esta caída, que a todas luces es una señal de alerta, festejando que fue menor a la pronosticada por los especialistas.
"Como estábamos en espera de la noticia sobre la caída de la economía en México y, afortunadamente, fue menos de lo que pronosticaban nuestros adversarios, les traje una lámina, nada más es para llamar al debate, o sea, que no dejemos de debatir".
Y para variar se comparó con expresidentes: "miren, en la crisis de Zedillo el primer trimestre cómo se cayó (-5.7). Está bien el tema de análisis, de discusión, allá es Zedillo, acá es Calderón (-5.1%) y esto es lo de hoy de nosotros (-1.6), del Inegi".
Esto me dio mala espina y consulté los datos de 1995 y 2009, en ambos años el primer trimestre fue el peor de los cuatro. No es por ser ave de mal agüero, pero todo apunta a que en este 2020 el mejor trimestre será el primero, ojalá y me equivoque, pero lo veo muy difícil, sino es que imposible.
Al ver que el diagnóstico era minimizar la luz amarilla, que ya pintaba roja, me volvió la preocupación de lo que nos espera en nuestra economía cuando se acabe el confinamiento.
Y, por fortuna, otra vez nuestro líder me sacó de esos oscuros pensamientos: "lo nuestro es una garantía para la mayoría de la población, porque lo mucho o lo poco que se tiene se distribuye con justicia. Eso es lo que nos da la seguridad de que vamos a salir adelante. Y eso es lo que quiero transmitirle al pueblo de México y agradecerle por su confianza”.
Para cerrar la mañanera, López Obrador me tranquilizó al hablar de la excelente recaudación de impuestos en los primeros cuatro meses del año, la cual reporta un alza del 5.2 por ciento en términos reales, que nos da suficientes recursos para enfrentar la pandemia considerando que ya no hay corrupción y el gobierno va hacia la "pobreza franciscana".
"Esa diferencia que hay se va logrando, entre otras cosas, porque la gente nos está ayudando, está contribuyendo, sabe que sus impuestos están aplicando bien, que no se los están robando, hay confianza. Eso es lo que nos permite estar optimistas".
Pero la tranquilidad me duró poco. Más tarde, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), Enoch Castellanos Férez, se quejaba de que se ha desatado un terrorismo fiscal por parte del SAT ante la caída de la recaudación en abril.
“Si estoy equivocado me gustaría que me desmintieran con datos. No es cierto que tuvieron un aumento en la recaudación, que demuestren cuál ha sido el comportamiento del mes de abril de la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA), del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS)”, dijo.
Ante eso, busqué el video de la conferencia mañanera y vaya sorpresa: es cierto lo que dijo Castellanos Férez, en la gráfica que el Presidente mostró para presumir el alza en el cuatrimestre vienen también los datos mensuales de abril y se aprecia la caída.
La recaudación de impuestos cayó en términos reales un 15 por ciento, 45 mil millones de pesos menos, y lo peor está por venir.
Ahora si me quedé preocupado. Si nuestro líder tuvo los datos frente a sus ojos y, en vez de prender las alertas por la caída en el último mes, se puso a festejar lo conseguido en cuatro meses, ¿qué nos puede esperar si está haciendo malos diagnósticos viendo sólo luces verdes?.
Este manejo de datos por parte de López Obrador me trajo a la mente el famoso vaso medio lleno o medio vacío y que si eres pesimista lo ves medio vacío. Yo no soy pesimista, pero lo que sí veo es que antes el vaso estaba más lleno y va bajando de nivel, es decir, se va vaciando.
¡Hasta la próxima semana!
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- El viernes, el priista coahuilense, el independiente nuevoleonés y el panista tamaulipeco no se arrugaron y dieron acuse de recibo a las posiciones del Presidente y sus gobernadores.
Por Edmundo Crespo Ruiz
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"Nos vino esto como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación".
- Andrés Manuel López Obrador.
Pareciera ser que la contingencia sanitaria por el Covid-19 ha evidenciado uno de los principales objetivos de nuestro líder: concentrar, además del poder público, los recursos financieros disponibles y ahorcar las finanzas estatales y municipales.
En otras palabras, ser el único que pueda hacer obra pública y ayudar a los mexicanos, acaparando el reconocimiento y los votos, claro.
Antes de entrar a la discusión que hay en los últimos días por el pacto fiscal federal, creo conviene comentar varias cosas.
La coordinación fiscal federal se legisló hace 41 años y comenzó a operar hace 40. Los Estados y Municipios le transfirieron a la Federación la potestad para cobrar algunos impuestos, con la idea central de que esto iba a hacer más eficiente la recaudación al evitar dobles tributaciones, además de que iba a ser más difícil la evasión.
Y la Federación iba a regresar lo recaudado a los estados, además, con el pasó de los años se incluyeron elementos para hacer un trato más justo y que las entidades más rezagadas tuvieran acceso a recursos para su desarrollo, en detrimento claro de las más eficientes.
Con el paso de los años, han ido cambiando algunos impuestos y ahora no es tan sencillo regresarse a la situación anterior, que de por sí era caótica, y los impuestos hoy federales se seguirían cobrando, es decir se agregarían impuestos locales.
Además, en aquellos años gobernaba un solo partido, al cual pertenecía nuestro hoy líder, y no existía un uso político de parte del Presidente en turno a favor o en contra de otra institución política, y se distribuían los recursos "federales" en obras y servicios en prácticamente todos los estados.
Hasta que llegó López Obrador, ningún Presidente se había agandallado todos los fondos disponibles como lo hizo AMLO desde al año pasado, prácticamente mandó a muchos municipios y gobiernos estatales a la falta de pago de lo más básico. Y siempre se defendió con el mismo argumento: "les he dado en tiempo y forma lo que la ley me obliga", en otras palabras el resto es para mí, yo cobro, es mío.
Y algo que no hay que dejar de largo, el sureste siempre ha recibido muchos recursos de la Federación y más desde el levantamiento zapatista, la tan cacareada injusticia no es tal, lo que sí puede suceder es que no llegaron hasta la parte más necesitada de cada estado, pero eso no es culpa de las otras entidades.
LA CONTINGENCIA
Nuestro líder ha insistido que ha apoyado a los estados y municipios con recursos para enfrentar la contingencia sanitaria y económica. El hecho es que lo único que hizo fue adelantarles la entrega de recursos del famoso INSABI, que ya estaban programados para enfrentar los gastos normales del sector salud, es decir ya estaban destinados para un gasto específico para un sector de por sí golpeado financieramente.
Su principal argumento para no entregar los recursos necesarios para enfrentar la contingencia, y el de sus seguidores, es que como ha aplicado la austeridad republicana y ha combatido la corrupción en el gobierno federal que le ha dejado suficientes recursos para enfrentar sin mayores problemas la contingencia, así deben de hacerlo los gobernadores y alcaldes.
Por desgracia, ese argumento es sólo propaganda política (y electoral hacia el 2021), pues no hay ninguna evidencia de que haya la magnitud de ahorros de que habla y mucho menos de que alcancen para lo que se necesita ahora y lo que viene.
En cuanto a la corrupción en el manejo de los recursos, cada peso que el gobierno federal transfiere a los estados y municipios puede ser vigilado por la Secretaria de la Función Pública, encabezada por la inmaculada Irma Eréndira Sandoval, y por la Auditoría Superior de la Federación. Y además ante cualquier sospecha (sí, muchas veces lo hacen sin sospecha) está Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera a disposición de lo que ordene nuestro líder, para rastrear cualquier movimiento de recursos en el sistema financiero.
Es más, si en realidad existiera la corrupción en el uso de esos recursos sería materia prima muy valiosa para las conferencias matutinas de López Obrador.
Esta negativa constante de López Obrador de entregar recursos extraordinarios a los estados y municipios y de destinar recursos para salvaguardar a las PyMEs y el empleo formal provocaron que el viernes 10 de abril los gobernadores de Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila, lanzaran el grito de guerra desde Monterrey.
"Los gobiernos generamos las condiciones para que los sectores productivos generen riqueza y empleos, a ellos hay que cuidarlos, si no, vamos a perder miles de empleos en el país, por ello nos estamos uniendo, para garantizar que eso no suceda", dijo Francisco Javier García Cabeza de Vaca, Gobernador de Tamaulipas. "Somos tres estados que aportamos más de 20 por ciento de los impuestos que recauda la Federación. Y así como nosotros estamos llevando a cabo acciones, queremos que la Federación haga lo mismo, uniendo talentos, esfuerzos, capacidades y recursos para salvar estos empleos que están en riesgo".
El Gobernador independiente Jaime Rodríguez, de Nuevo León, dijo "nosotros sí vamos a apoyar a las empresas y a los negocios de nuestra región, así tengamos que cambiar nuestro destino presupuestal, así tengamos que hacer las modificaciones que tengamos que hacer para poder crear condiciones de poder tener la protección de los empleos y que la gente pueda tener esta condición”, dijo.
Pero también dejaron en claro dos cosas, que pareciera que muchos no escucharon o no quisieron escuchar.
Lo primero es atender la contingencia actual, hay que salir adelante como podamos sin el apoyo federal, y salvado este episodio entonces sí pondremos sobre la mesa el "injusto y obsoleto" pacto fiscal.
Segundo, no queremos salir del pacto, queremos perfeccionarlo, que sea un instrumento de desarrollo y justicia, en otras palabras, buscar los equilibrios que lo actualicen y lo hagan sostenible.
Para hacer frente a esta contingencia, sin recursos federales, a los gobernadores y alcaldes sólo les quedan dos caminos: hacer una reconducción presupuestal (en cristiano, dejar de invertir o de gastar en algo y destinarlo a la emergencia) o endeudarse.
Como muestra de lo anterior, el Gobierno de Nuevo León canceló a principios de abril inversiones destinadas originalmente a seguridad pública, entre otras compra de patrullas; el de Tamaulipas logró la autorización del Congreso local para contratar deuda por 4 mil 600 millones de pesos.
Y, como era de esperarse, nuestro líder, desde su púlpito mañanero el pasado jueves 16 de abril, se lavó las manos como Poncio Pilato: "la recomendación, con todo respeto, a los gobiernos estatales es que no a la primera de cambio recurran a créditos y que se utilice como excusa o argumento la crisis del coronavirus, porque no hemos dejado de enviarle a los estados sus participaciones". Muy cierto sólo les ha mandado las participaciones, es decir sólo lo que la ley obliga; el resto es para lo que él decida.
También los gobernadores morenistas, en voz del veracruzano Cuitláhuac García, descalificaron la postura de los mandatarios del noreste: "nosotros no vamos a aprovechar estos momentos en que debemos estar unidos para meter la politiquería por delante, he hablado con el Gobernador de Chiapas, el Gobernador de Tabasco, de Puebla, con la Jefa de gobierno y todos coincidimos en que es momento de unidad, de mantener el pacto fiscal como está y actuar en torno a las políticas del gobierno federal".
Aunque pareciera que hay oportunismo político de los gobernadores del noreste, lo cierto es que ante la actitud centralista de nuestro líder de entregarle a los estados sólo lo que la ley obliga y los recursos disponibles canalizarlos a sus proyectos y a sus programas electorales disfrazados de sociales, por lo menos el Gobernador de Tamaulipas, en su Informe de gobierno del 2019, pidió una revisión del pacto fiscal federal.
“No pedimos que nos den lo que no nos toca, pedimos que regrese el recurso que nosotros aportamos con nuestro trabajo y esfuerzo. Trato justo debe ser el pilar esencial de todo acuerdo de coordinación fiscal. Ni más, pero tampoco menos”, dijo García Cabeza de Vaca en septiembre del año pasado.
El viernes 17 de abril, el priista coahuilense, el independiente nuevoleonés y el panista tamaulipeco no se arrugaron y dieron acuse de recibo a las posiciones del Presidente y sus gobernadores súbditos (perdón compañeros de partido) y como se dice "se crecieron ante el castigo".
"Para que no nos digan lo que ya nos mandaron decir ('que no es tiempo de revisar el pacto'), lo sabemos lo haremos en su momento, pero los trabajos empiezan desde hoy", advirtió Miguel Riquelme.
Coincidieron los tres gobernadores en que no deben de desviar su atención de enfrentar la contingencia y sacar adelante a sus estados, pero desde ya integraron un equipo de finanzas y jurídico para que elabore un cronograma y las diferentes vías jurídicas para estar listos pasando la contingencia.
Y para que no se crea que es sólo politiquería, le pusieron números a su molestia. Han invertido cerca de dos mil millones de pesos para enfrentar la contingencia y van a reunirse con empresarios el próximo viernes buscando acuerdos para minimizar el impacto económico, invirtiendo más recursos estatales y sin un solo centavo de la Federación.
"Todo está recayendo en los estados, no ha habido ningún recurso para enfrentar la pandemia ni para enfrentar la situación económica de los sectores productivos", dijo el panista tamaulipeco.
Y cerró el independiente: "¿Para qué vemos al centro?, decidimos dedicarnos a nuestra región, no queremos cerrarles la puerta, bienvenido el centro, bienvenida la Federación, pero que traigan una lanita porque dinero mata carita”.
Al igual que los gobernadores del noreste el jalisciense Enrique Alfaro, de Movimiento Ciudadano, busca caminar en el mismo sentido, pactar un nuevo pacto fiscal.
"Más que un tema de agenda partidista, yo creo que lo que estamos poniendo en la mesa es que los estados que más producimos, los estados que más empleos generamos, los estados en que se mueve el país tenemos nuestra responsabilidad solidaria con los estados que tienen condiciones más desfavorables, pero también pedimos lo mínimo e indispensable para poder salir adelante nosotros", señaló Alfaro la semana pasada.
OPORTUNISMO POLÍTICO
Al que sí creo que debe de calificarse de oportunista político es al pre-pre-precandidato de Movimiento Ciudadano a la silla del Bronco, el hoy Senador Samuel García.
Propuso, junto con el líder en Nuevo León de su partido, realizar una consulta pública para sacar a Nuevo León del pacto fiscal.
Y en los últimos días ha seguido convocando a conferencia sobre el mismo tema, además de obviamente darle vuelo en sus redes sociales. Sin duda que él sí está buscando llevar el malestar por el mal trato de López Obrador a Nuevo León a la boleta del 2021.
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- Cuide sus consumos caseros con mucha atención.
- No hay agua ni electricidad más cara que la que no se tiene.
Por Edmundo Crespo
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Uno de los efectos negativos del "Quédate en casa" por la cuarentena (que ya se convirtió en dos cuarentenas y va que vuela para ser centena) es el aumento en el consumo de agua y electricidad en los hogares. De acuerdo a reportes oficiales, el alza en ambos servicios ronda el 30 por ciento desde la segunda quincena de marzo hasta la fecha.
Una de las desventajas del pago de los servicios es que primero se consumen y, hasta que llega el recibo, nos damos cuenta de su impacto en el bolsillo, por eso no conviene dejar de lado las recomendaciones de las autoridades de ser más eficientes en el consumo de ambos servicios. Porque, además, el alza en el recibo seguramente será mayor al alza en el consumo.
Tanto la Comisión Federal de Electricidad como la mayoría de los operadores de agua en el país, tienen esquemas de tarifas que van subiendo el precio por unidad consumida en base a intervalos de consumo.
Estos sistemas se fundamentan básicamente en dos conceptos, tarifas bajas o con altos subsidios para los de consumo básico o mínimo, que habitualmente corresponden a las familias de menores ingresos, y tarifas elevadas a los altos consumos para evitar el despilfarro, que en estos rangos habitualmente caen familias que tienen mayor capacidad de pago.
En el caso de la electricidad, la CFE clasifica a sus clientes domésticos en dos tipos de usuarios: los de servicio básico que tienen derecho a subsidio; los de alto consumo, conocidos como DAC, a los que no se les da subsidio. Para cuantificar el impacto de no estar clasificado como DAC, basta con sólo ver su recibo de electricidad viene con el concepto "apoyo gubernamental". El 99 por ciento de los hogares del país están clasificados en servicio básico.
El pasado viernes 17 de abril, en el Diario Oficial de la Federación, en su edición vespertina, la Secretaria de Hacienda publicó el acuerdo mediante el cual en el periodo de la contingencia por el Covid-19, que por el "Quedate en Casa" está provocando que suba el consumo, ningún usuario del servicio básico será reclasificado como usuarios DAC.
Por error, muchos interpretaron (entre ellos algunos medios de circulación nacional) que la CFE no cobraría el excedente en el consumo ocasionado por la actual situación sanitaria a los usuarios, lo cual no es cierto. Cada kilowatt-hora (kwh) que se consuma será cobrado por la CFE y, de no ser pagado por el usuario en tiempo y forma, le cortarán el servicio.
Lo único que está haciendo es evitar que el usuario salga de la zona de subsidio al subir su consumo. Si un usuario ya estaba clasificado como DAC ahí va a permanecer, no sale beneficiado con esta decisión.
Pensará usted que para esas ayudas mejor que no hagan nada, pero la verdad es que para algunos será de mucha ayuda.
Antes de meterme a ver el impacto en los recibos, una anotación: todos los ejemplos los haré con tarifas de la CFE aplicables en Monterrey, que está clasificada como zona 1C porque su temperatura promedio en el verano es de 30 grados centígrados (no se reían, ese es el dato oficial para la CFE), y a partir de este mes y hasta septiembre se aplica la tarifa de verano.
Si el año pasado, en abril, en su hogar consumieron mil kwh y usted no era usuario DAC su recibo fue de 2 mil 270 pesos. Por el confinamiento, este mes el consumo andaría cerca de los mil 300 kwh y su recibo sería de 3 mil 393 pesos, un alza del 50 por ciento, pero si lo clasificaran como DAC su recibo sería de 6 mil 144 pesos, un alza del 171 por ciento; el decreto de la semana pasada le significaría un ahorro nada despreciable de 2 mil 751 pesos.
Como se habrá dado cuenta en el ejemplo anterior, el consumo sube 30 por ciento y el recibo un 50 por ciento, esto es por dos razones: la primera, que a diferencia de los últimos cuatro años del sexenio anterior en que las tarifas bajaron 3.99 por ciento en términos nominales, en este gobierno sí han subido, en los últimos 12 meses se han incrementado entre 3.8 y 4.5 por ciento, mientras la inflación ha sido sólo 2.1 por ciento. Y la segunda, porque la CFE aplica cuatro tarifas dependiendo el consumo de los clientes domésticos de bajo consumo, y el consumo adicional en este nivel de consumo paga la tarifa más alta.
CLIENTES DE BAJO CONSUMO
Ahora, enfoquémonos en el resto de los usuarios. Como les comentaba, el esquema tarifario tiene cuatro intervalos de consumo, veamos el efecto de subir de intervalo en este mes. Los primeros 150 kwh cuestan cada uno 0.860 pesos, del 151 al 300 kwh son a 1.005 pesos, del 301 al 450 kwh pagaría a 1.288 pesos y de 451 en adelante le facturarían 3.436 pesos, son tarifas incluyendo el 16 por ciento de IVA.
El alza del 30 por ciento en el consumo se magnifica en el recibo al subir de intervalo:
* Al subir de 150 a 195 kwh, el recibo sube 35 por ciento de 129 a 174 pesos.
* Al subir de 300 a 390 kwh, el recibo sube 41 por ciento de 280 a 396 pesos.
* Al subir de 450 a 585 kwh, el recibo sube 98 por ciento de 473 a 937 pesos.
Sin duda que los usuarios más afectados son los que suben del tercero al cuarto intervalo. Para saber en qué nivel de consumo se encontraba su familia el año pasado, puede checarlo en el reverso de su recibo de la CFE, ahí vienen sus consumos históricos tanto en kwh como en pesos.
La única manera de evitar este golpe al bolsillo es hacer un uso más eficiente de la electricidad.
EL AGUA
En el caso del consumo de agua usaremos las tarifas de Agua y Drenaje (AyD) de Monterrey para abril, aunque en pesos es habitualmente menor al de la electricidad, la posibilidad de que existan problemas de escasez en los siguientes meses lo hacen un servicio más delicado, basta recordar que no hay agua más cara que la que no se tiene. Hay que pensar en hacer un uso más eficiente no sólo porque suba el recibo, sino porque baje la disponibilidad del vital líquido para los siguientes meses.
El esquema tarifario de AyD en abril se compone de una cuota fija que tiene tres intervalos: en los primeros 6 metros cúbicos (m3) de consumo, 49.32 pesos; de 7 a 10 es de 58.69 pesos; y a más de 10 son 67.83 pesos y de una tarifa en base al consumo, que empieza en 1.73 pesos el primer m3 y sube hasta alcanzar un máximo de 113.56 pesos en el metro cúbico 196.
Para no hacer el cuento largo, sólo pondré tres casos con un alza del 30 por ciento en el consumo:
* Al subir de 10 a 13 m3, el recibo sube 54 por ciento de 127 a 196 pesos.
* Al subir de 20 a 26 m3, el recibo sube 56 por ciento de 293 a 459 pesos.
* Al subir de 30 a 39 m3, el recibo sube 48 por ciento de 575 a 854 pesos.
Ante la contingencia AyD autorizó un subsidio de un mes, que se puede ampliar por más tiempo si es necesario, para 5 categorías de usuarios: tarifa preferencial (jubilados, pensionados, viudos y con capacidades diferentes), usuarios domésticos categoría 1 (solo agua), usuarios en el programa de rescate a usuarios con pagos al corriente (febrero 2020), usuarios categoría C de los municipios no metropolitanos (usuarios de pequeñas cabeceras municipales, poblados y ejidos con alto índice de marginalidad) y los usuarios con categoría pública con giro de asilos y hospitales.
Además se comprometió a no suspender el servicio a ningún usuario (aun siendo moroso) durante la contingencia. Y también a las empresas que sus consumos bajaron porque cerraron se les darán planes de pagos para los meses que se atrasen.
A lo mejor usted es de los afortunados que no tiene que preocuparse por pagar sus recibos cada mes, de ser así felicidades, pero le tengo una mala noticia: más allá de su capacidad de pago, debe de tener presente que no hay agua ni electricidad más cara que la que no se tiene y, si no hacemos un uso eficiente, podemos enfrentarnos a cortes de agua y apagones en los siguientes meses. Más vale prevenir que lamentar, así es que "quédese en casa, pero no desperdicie la luz ni el agua".
¡Hasta la próxima semana!
- El presidente se confronta y hace imposible la formación de un frente común contra la enfermedad
- Se debilita su popularidad// Los errores y aciertos repercutirán en las elecciones del 2021
- El gobierno del estado ha manejado bien la contingencia.
El presidente Andrés Manuel López Obrador está siendo sometido a fuerte presiones y críticas. En medio de la tormenta provocada por la crisis sanitaria, empresarios, intelectuales, analistas, gobernadores, partidos políticos y medios de comunicación están poniendo en duda su capacidad para manejar la emergencia. Le reprochan lo tardío y errático de su actuación frente a la pandemia. El desgaste que está sufriendo el presidente empieza a reflejarse con síntomas de desconfianza y rechazo entre la población.
El primer mandatario se ha dedicado a crear un ambiente de confrontación y encono que dificulta la cooperación entre gobierno y sociedad. En vez de llamar a la unidad nacional para enfrentar la catástrofe se ha dedicado a descalificar a los que lo critican. Es muy característico de su personalidad que cuando se siente amenazado o acorralado se radicalice, se muestre intolerante e incluso paranoico; su discurso se torna hosco. Ante los reclamos, AMLO elige envenenar el diálogo político. Es frecuente observar en las conferencias “mañaneras” sus desplantes contra sus detractores. En especial con los empresarios ha sido muy descortés. Los ningunea e injuria. Para AMLO los dueños del capital son insensibles y corruptos.
Ante las humillaciones, los dueños del dinero han optado por formar un frente común que está proponiendo iniciativas para proteger la industria, el comercio y los empleos. Al mismo tiempo los más radicales y ofendidos están haciendo un llamado a la sociedad para organizarse y aprovechar que en marzo de 2022 se llevará a cabo un primer ejercicio de referéndum (revocación o confirmación de mandato) para echar del poder al tabasqueño.
Errores y aciertos repercutirán en las elecciones del 2021.
Los dirigentes y gobernantes de los distintos partidos políticos están conscientes de que del manejo que hagan de la actual crisis sanitaria dependerá una buena parte el éxito o fracaso de sus proyectos en las elecciones de 2021. El buen manejo de la crisis puede fortalecerlos frente a los procesos electores del próximo año o, por el contrario, desacreditarlos y hundirlos.
La pandemia está sacando a la superficie lo mejor y lo peor de la clase política. Por ejemplo, algunos gobernadores han actuado con sensibilidad, responsabilidad y eficacia ante la temible enfermedad. Tal es el caso de los gobernadores de Jalisco, Chihuahua y San Luis Potosí. Otros lamentablemente están siendo indolentes, irresponsables, incluso patanes, como el caso del gobernador de Puebla.
Aquí en San Luis Potosí Juan Manuel Carreras ha tomado a tiempo decisiones responsables para mitigar los peligros que acompañan a la pandemia. No ha subestimado el tamaño del riesgo. Le ha entrado de frente a la prevención y atención de la emergencia.
Antes de que el gobierno federal diera a conocer sus medidas para contener y revertir los estragos causados por el mal, Carreras López anunció el 28 de marzo decisiones de política pública por un monto de tres mil 200 millones de pesos encaminadas a proteger a la población; suspendió temporalmente el pago del impuesto a la nómina y al hospedaje, está otorgando financiamientos blandos a las micro, pequeñas y medianas empresas, hay apoyos para los prestadores de servicios turísticos y ayuda alimentaria para la población que padece pobreza y marginación. Se ha reunido con los presidentes municipales para coordinar esfuerzos y enfrentar en equipo los efectos del coronavirus.
Asimismo a través de la Secretaría de Salud instaló las “Unidades Centinela” en las cuatro zonas del estado para enfrentar la inminente Fase 3 de la enfermedad y entregó ambulancias equipadas para atender el traslado de los enfermos a los hospitales.
También convenció a los poderes legislativo y judicial y a los órganos autónomos, para que redujeran sus gastos en $900 millones de pesos, dinero que será destinado a combatir los daños que el coronavirus cauce a la salud y economía del estado.
Del mismo modo tomó la decisión de congelar los sueldos de los funcionarios de primer nivel, suspender contrataciones de personal por honorarios, recortar el gasto en comunicación social y cancelar viáticos para viajes al extranjero.
Cierto que los peligros más atroces están por llegar, pero por lo menos los potosinos tenemos la certeza de que hay un gobierno estatal socialmente responsable.